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martes, 26 de mayo de 2015

Bye, loser.

Sé que aprendiste a escribir versos cuando empezaste a sumar inviernos.

-Dorian.

Aquel invierno fue el invierno más triste de todos los inviernos que sintieron mis huesos,
aquellos diciembres, llenos de mochilas cargadas de miedos, fueron la excusa perfecta para perderme en los ojos que siempre había ignorado -los míos-.
Supongo que creí que una vez a la semana era suficiente para acabar creyéndome un mar de mentirás, y no era más que eso, un mar de por medio. Era tan salada que algo tan dulce jamás hubiese salido bien, algo así nunca pudo ser real porque, lejos de lo metafísico, lo único que mantuvo en pie tantas dudas fueron palabras ordenadas con premeditada consideración que, no siendo fiel a la realidad, dos cuerpos vacíos necesitaban creer y crear.
Fuimos eternos mientras creímos en algo que nunca nos importó no cuidar.
Fuimos un saco de podredumbre que tú llamabas amor y yo solo lo hacía.
Y de verdad que creí que todo eso era suficiente y me perdí, sin querer, en un bucle de amaneceres en diferentes ciudades que a veces llamé "mi hogar".



Jamás escribirán sobre nosotros nadie que no sea yo.
Nunca serás otra cosa que un recuerdo que yo tergiverso.
Muy probablemente nunca jamás en mi corta existencia vuelva a mirarte de frente.
Con total probabilidad no seremos nada que sea real.
Tus manos nunca más me acariciarán la mejilla mientras me dices que todo irá bien,
nunca besaré las cicatrices de tu espalda,
nunca me perderé en otra estación de tren mientras te busco.
Muy probablemente moriremos y el otro ni siquiera lo sabrá.

Solo serás una maleta cargada de la indiferencia más bonita que mostraré jamás.







martes, 7 de abril de 2015

Poesía en mi espalda.

Y yo que pensaba que el amor era eso que hacíamos cuando entrabas en mi habitación,
 me abrazabas por la espalda y de soslayo
acabábamos follando contra el suelo frío.

Y ahora resulta que no,
que la gente se muere de amor y de pena,
que lloran por ausencias
y se creen románticos por leer poesía.

Que ingenuidad más tonta...
Ven, que vamos a demostrarles en que consiste esto.


jueves, 26 de marzo de 2015

Ven y sírvete tú mismo.


Fuimos muy de follar hasta exprimirnos por dentro, como un zumo de naranja demasiado fuerte.
Fuimos nuestro buffet libre favorito para un desayuno clandestino.
Fuimos un interrogante constante, una mano que no asfixia pero aprieta.
Fuimos un ejemplo para muchos; y un ejemplo para mí misma del "no debo"
Fuimos un suelo mojado, mis pies en tu espalda, tus manos en mi pelo.
Fuimos olor a incienso, un domingo en mis caderas, un día cualquiera en tus rodillas.
Fuimos droga y dolor a partes iguales, adicción y miedo.
Fuimos un "ven y sírvete tú mismo", que yo desde aquí arriba te veo más guapo.
Fuimos tu respiración en la mía, mis pulmones suplicando una bocanada más.
Fuiste latidos descompasados apretando fuerte, tus dientes hirientes, una sonrisa triste.
Fui un mar de miradas que gritaban, mis uñas clavadas en tus esquinas, una sonrisa triste.

Fuimos todo eso que no debe ser pero que volvería a creer mil veces si hoy lo pidieras.


domingo, 1 de marzo de 2015

Oda

Oda a la libertad, a la felicidad, a la vida.
Oda al no, al si, al amor propio.
Oda a los silencios, a las palabras, a la poesía.
Oda a decir adiós, a enamorarnos de nosotros mismos, a desenamorarnos de otros.
Oda a crecer, a superar, a crear e imaginar.
Oda al sexo, al amor y al vino,
a las noches, los sueños, las resacas de ti,
a todas esas veces que sin dudarlo te dije que si.
Oda a todas esas personas que dicen que estamos predestinados,
a mí por creerlo, a ti por ignorarlo.
Oda a tu respiración sobre la mía, a tus manos rozándome las mejillas.
Oda a todo eso que no es amor pero lo hacemos.
Oda a la realidad, a mi imaginación, a tu espalda,
a mis ganas, tus lunares y mis lunas.
Oda a mis motivos, a tus respuestas, a nuestros miedos,
a la ginebra que bebo de ti, al dolor de haberte tenido tan dentro.
Oda a los siempres, al primer amor, a los recuerdos,
a la infancia, las miradas y los besos.
Oda a tus abrazos que curan, a tu sonrisa de medio lado,
a mí en las camas de otros, a otras en tu cama.
Oda a todos los errores que no fueron error porque eras tú.
Oda a todo lo que te digo sin decir ni mu.